Una vez que la dirección de campo de golf decide realizar la auditoría de riego, arranca el “Examen Técnico” de la instalación recopilando toda la documentación técnica precisa. Lo primero que aprecia el gerente es el modo en que mejoran sus conocimientos sobre la instalación y su potencial.

Esta documentación, que suele estar al alcance del greenkeeper, del propio campo de golf o de la ingeniería responsable de la ejecución de la instalación o del mantenimiento de las infraestructuras, incluye:

  • Planos: Red de riego primaria y secundaria, sectores, disposición y modelos de aspersores, áreas verdes de riego por tipología de plantación, paisajismo, sistema eléctrico de comunicación y programadores, planos de detalle de elementos específicos como cámara de bombeo.
  • Proyecto de riego: Memoria, anejo de características técnicas del material y anejo de cálculo con los criterios aplicados. Estudios existentes de necesidades hídricas que justifiquen las concesiones de agua. Información técnica del sistema de impulsión. Presupuesto de ejecución y pliego de condiciones o normativa aplicada para el mantenimiento.
  • Programación del riego: Sistema de programación y descripción de los equipos; información del gestor de caudal y de los sectores de riego; calendarios de programación y tiempos de riego empleados;  caudales punta existentes y consumos reales y estimados; sensores integrados en el sistema central.
  • Gestión y mantenimiento del riego: Análisis de suelo y agua, consumos de agua con su facturación, consumos de energía con su facturación, calendario y labores de mantenimiento.
  • Normativa: Cualquier normativa aplicada que interfiera tanto en la dotación, como en la calidad o en el suministro de agua.

Los expertos no se desplazan al campo hasta que se han repasado y analizado todos estos datos, imprescindibles para entender si hay factores en el diseño,  en la instalación, o en la gestión del sistema de riego, que pueden estar ocasionando desequilibrios o fallos.

Los planos, por ejemplo, permiten entender si se han producido ampliaciones al proyecto original, si el número de “satélites” de control es suficiente, si el trazado hidráulico y dimensionamiento garantiza la eficiencia hidráulica o si el solape de los aspersores es adecuado. También se constatan necesidades especiales del sistema de impulsión, en relación a las diferencias de cotas, longitudes máximas, trazado de la red de riego o coexistencia en el mismo sector de especies de diferentes necesidades hídricas.

El  proyecto original del sistema ayuda a los expertos a identificar los recursos materiales empleados y los criterios técnicos de diseño. Conocer el modelo de cada equipo y su vida útil, nos permitirá calibrar la posible pérdida de eficiencia del sistema, y cómo puede influir ésta en los problemas que se han identificado y que han animado a hacer la auditoría. Es muy probable que las tuberías originales hayan disminuido su diámetro interno por acumulación de residuos, o que se identifiquen riesgos de fatiga, de erosión o de incompatibilidad entre ciertos materiales. En ocasiones también, y conociendo las características técnicas del sistema de impulsión, se puede detectar antes de desplazarse a campo si las bombas de impulsión y su funcionamiento siguen siendo las adecuadas para las necesidades actuales.

La programación del riego y la existencia de sensores de monitorización, es fundamental para ver de antemano el margen de cumplimiento de las necesidades teóricas del césped. El grado de modernización del sistema, la utilización de sensores y de otras herramientas que ayudan a calcular y a controlar la aportación idónea de agua a cada sector específico del campo, servirán para gestionar y conocer perfectamente parámetros hidráulicos del sistema.

La gestión económica del riego no es menos importante. Las facturas de consumo de agua y del consumo energético pueden ser suficientes para identificar un posible ahorro, y no porque se estuviera regando a las horas inadecuadas, sino porque la fórmula contratada establecía una penalización en varias de las horas de riego bien por exceso o por defecto de activación de la potencia contratada.

La revisión de la normativa y su comparación con los cambios legislativos producidos pueden ser también claves para identificar opciones que la costumbre y los buenos hábitos se pueden haber pasado por alto, pero que en muchos casos proporcionan ventajas…o hacen saltar alertas que conviene vigilar.

La fase de recopilación y de análisis de la documentación puede durar entre 10 y 20 días si se encuentran los datos con rapidez. En caso contrario implicará que el siguiente proceso –la visita al campo- requiera un examen más exhaustivo de la instalación por la necesidad de recopilar datos.

En el próximo artículo profundizaremos en esa segunda fase, previa a la elaboración del Informe de Situación que trataremos en el tercer y último capítulo.

Hasta entonces les invitamos a enviarnos sus comentarios a nuestro buzón info@auditirrigation.com , que estaremos encantados de contestar a través de un mensaje directo o en nuestras publicaciones en ClubManagerSpain.